No me gusta esta ley como tampoco me gustaba la anterior. Creo que las leyes de educación tienen que enfocarse en mejorar la calidad de la enseñanza pública, y en esta ley como en otras anteriores el foco está en ideoligizarla, en implantar aspectos que no tienen nada que ver con la mejora de la educación.
Para mi, como pienso que será para la gran mayoría de la gente de cualquier ideología política, una buena educación es la que obtiene mejores resultados académicos, menor fracaso escolar, fomentar las conductas respetuosas entre los alumnos y mejorar las relaciones de las familias con el centro.
Para ello se pueden hacer muchas cosas, pero para establecer una norma general lo más eficaz sería copiar lo que algunos colegios hacen bien e intentar que toda la educación pública esté al máximo nivel. Esto no es ideología, es ciencia. Es decir, Si una serie de colegios están aplicando una serie de medidas que han mejorado notablemente algún aspecto fundamental sería interesante implementarlo en los colegios públicos porque se ha demostrado que funciona. Para ello, como es lógico las leyes educativas tienen que estar enfocadas a analizar lo que se hace en los colegios e institutos y no solo de España. Establecer un diálogo con los profesionales y asociaciones de padres que expongan problemas y soluciones. Y con todo ello establecer una ley difícil de criticar porque estará fundada en hechos y no en ideología.
De los colegios privados se puede obtener mucha información valiosa, ya que ellos tienen mayor libertad para desarrollar su educación. Lo que funciona bien en un colegio privado también puede funcionar en uno público. Por eso no deben ser sectores enfrentados, sino verlo como un laboratorio del que se pueden extraer nuevas y valiosas ideas. Del mismo modo, mirar fuera de España puede ser una buena estrategia e intentar copiar de los países que pueden presumir de educación.
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